La evolución en el mercado de la minería subterránea, ha sido la consecuencia directa de la reciente aparición de sondas eléctricas con recuperación de testigo de gran potencia (longitudes de sondeo entre 800 y 1.000 metros).
Estos equipos, además de su utilidad en investigación minera, abren un abanico muy importante de posibilidades desde el punto de vista de la investigación geotécnica enfocada a infraestructuras subterráneas.
Con este tipo de sondas, muy versátiles y de fácil emplazamiento en el campo, se pueden llevar a cabo sondeos de reconocimiento horizontales o de gran inclinación, los cuales permiten investigar a nivel de trazado, infraestructuras tales como túneles, hincas, azudes, etc…, que hasta ahora se habían estudiado mediante costosas campañas geotécnicas de desarrollo vertical, en las cuales se obtenía una información del terreno muy limitada y sujeta a interpretaciones.




